El embarazo en la adolescencia como problema público: una visión crítica
Contenido
ü Introducción
ü Porque es tan común el embarazo en la adolescente.
ü Riesgo del embarazo
ü Factores de riesgo para el embarazo adolescente
ü Síntomas
ü Tratamiento
ü Posibles complicaciones
ü Prevención
ü Consecuencias
ü Riesgos biológicos – complicaciones obstétricas.
Introducción…
El embarazo adolescente es aquella condición de gestación que ocurre en la edad de la adolescencia, que comprende mujeres de hasta 19 años de edad, independiente de la edad ginecológica. Es una condición que mundialmente se encuentra en aumento principalmente en edades más precoces, debido a que cada vez con más frecuencia, la proporción de adolescentes sexualmente activas es mayor, dado fundamentalmente por el inicio precoz de la actividad sexual.
El embarazo adolescente se ha convertido en un problema de salud pública importante, debido a que básicamente son las condiciones socioculturales las que han determinado un aumento considerable en su prevalencia, aconteciendo con mayor frecuencia en sectores socioeconómicos más disminuidos, aunque se presenta en todos los estratos económicos de la sociedad.
Se estima que en los países en desarrollo aproximadamente el 20% a 60% de los embarazos son no deseados, y que los adolescentes generalmente tienen escasa información sobre el correcto uso de medidas anticonceptivas y sobre la fertilidad. Las pacientes adolescentes embarazadas sufren posteriormente problemas de tipo socioeconómicos, determinados por una menor educación, mayor dificultad para conseguir empleo, generalmente el abandono de su pareja y finalmente mayor pobreza en la población.
En un estudio nacional se determinó que el 47% de las adolescentes estudiaban al momento de la concepción, cifra que disminuyó posteriormente al 8%. La incidencia de embarazos adolescentes varía dependiendo de la región y del grado de desarrollo del país estudiado. En Estados Unidos, anualmente cerca de un millón de embarazos corresponden a madres adolescentes, constituyendo un 12,8% del total de embarazos
En países menos desarrollados, la proporción de embarazos adolescentes es de aproximadamente 15,2% en Chile), y del 25% en el caso de El Salvador, Centroamérica pudiendo llegar a cifras tan elevadas como del 45% del total de embarazos en algunos países africanos. La última estadística presentada por el Ministerio de Salud de Chile informa que durante el año 1999 hubo un total de 250.674 partos, de los cuales 40.439 fueron en pacientes menores de 20 años, lo que corresponde a un 16,1% del total. Es interesante destacar que la prevalencia varía incluso entre los diferentes servicios de salud de nuestro país.
En contraste, en las pacientes menores de 16 años, los resultados obstétricos y perinatales son dependientes de la edad materna por sí misma
Algunos autores concluyen que las pacientes adolescentes embarazadas que reciben un adecuado control perinatal no presentarían mayor riesgo obstétrico que una embarazada adulta de similar nivel socioeconómico. Numerosas investigaciones en adolescentes embarazadas demuestran que una de las complicaciones obstétricas más frecuentes es el desarrollo de síndrome hipertensión del embarazo, siendo las frecuencias reportadas de 22,4% a cerca de 29%.
Con respecto al peso de los recién nacidos de madres adolescentes, en la mayoría de los estudios se encuentra una frecuencia mayor de recién nacidos de bajo peso de nacimiento, pareciendo ser el principal riesgo del recién nacido de madre adolescente, con cifras de aproximadamente el 18%.
La frecuencia de anemia e infección del tracto urinario reportada en la mayor parte de las publicaciones es alta en las pacientes adolescentes embarazadas, con cifras que llegan a cerca del 22% y 23% respectivamente, y esta diferencia es estadísticamente significativa con respecto a los grupos controles, Cuando la anemia es severa, se ha relacionado con otros factores de riesgo de la madre adolescente, demostrándose que su presencia estaría vinculada con parto prematuro y recién nacidos de bajo peso de nacimiento.
se señala que mientras más joven es la adolescente, mayores son las alteraciones que pueden ocurrir en relación al parto. Esto es debido principalmente a una falta de desarrollo de la pelvis materna, lo que condicionaría una mayor incidencia de desproporción cefalopélvica, constituyendo esto, una causa importante de trabajos de parto prolongados y partos operatorios, tanto fórceps como cesáreas Otros estudios, sin embargo, han encontrado una menor incidencia de partos operatorios en las adolescentes con respecto a las mujeres adultas. Además de la desproporción cefalopélvica, las adolescentes embarazadas tienen mayor riesgo de culminar su parto con laceraciones del cuello uterino, vagina, vulva y periné. Esta complicación está dada principalmente por la condición de inmadurez de estas jóvenes, manifestándose en una estrechez de canal blanco.
La existencia de desproporción cefalopélvica en la adolescente embarazada muchas veces determina el desarrollo de un trabajo de parto prolongado y expulsivos laboriosos, lo cual podría influir en la condición inmediata del recién nacido. Se ha demostrado que implementando programas de control destinados especialmente para las adolescentes embarazadas, se mejoran los resultados maternos y perinatales de éstas, no presentando mayor riesgo en cuanto a resultados obstétricos respecto a las mujeres adultas embarazadas. En este mismo sentido, se debe mejorar el ambiente social de los adolescentes si se pretende prevenir el embarazo, lo que debe ser promovido por los sistemas de salud a nivel de la población.
Por qué es tan común actualmente el embarazo en adolescentes?
Se considera embarazo adolescente cuando el rango de edad de la madre está comprendido entre los 10 y 13 años, esta seria una adolescencia temprana, entre los 14 y 16 años, seria una adolescencia media y entre los 17 y los 19 años seria la adolescencia tardía.
Hay muchas hipótesis que podemos sugerir, pero pareciera que una compleja red de factores produce este hecho, con todo lo que implica a nivel individual, familiar y social.
Si lo miramos desde un punto de vista médico preventivo, podemos decir que el inicio precoz de las relaciones sexuales y la no utilización de métodos anticonceptivos, es un factor importante. Si lo miramos, en cambio, desde la movilización que existe en los grupos familiares actualmente, diríamos que la desintegración familiar, la poca comunicación con los padres, la falta de enseñanza sobre la capacidad de medir riesgos, son otras variables que intervienen. La realidad es que estas adolescentes se convierten en madres antes de afianzar su propio proyecto de vida, sin tener aún madurez física ni emocional. Esto implica, para el bebé, una red de sustentación muchas veces no adecuada.
Sin embargo, hay otros factores que juegan en esto. Al menos en la Argentina de este milenio hay una crisis de valores, una angustia muy alta. Y un embarazo es, siempre, una apuesta a la vida y al futuro. Si bien con el embarazo construye la transgresión también construye un vínculo afectivo muy fuerte. No deberíamos olvidar que los adolescentes miran a sus madres y aprenden que los vacíos afectivos pueden llenarse con la relación con el otro. Y este otro constituye una seguridad de afecto y compañía. Alguien de quien ocuparse.
Todo esto indica que es muy importante ocuparse del embarazo de las adolescentes, por lo que implica tanto para la sociedad del futuro y por cada una de ellas en sí misma.
Muchas veces, las adolescentes están sin pareja en su embarazo. Y muchas veces están solas, sin el acompañamiento afectivo familiar que necesitan. No han dejado de ser hijas y ya tienen que ser madres. Es por eso que el embarazo adolescente es cosa de todos, y todos podemos hacer mucho.
Estas adolescentes pueden hacer una preparación para la maternidad, a través de incluirse en grupos de pares donde realizan trabajo corporal que les permite atravesar el embarazo mejor y también para el parto. Donde también pueden ser informadas a través de charlas, cursos, etc. en grupos donde reflexionan sobre este proceso normal que van a vivir como por ejemplo los cambios en el cuerpo, sus miedos, los vínculos familiares y de amigas, la crianza, etc.
La familia de la adolescente puede ser orientada para que pueda apoyar a la adolescente para que pueda hacerse cargo del hijo, y no que este bebé pase a ser un hermano-hijo. A esto lo llamamos “pacto de huída”: La adolescente no quiere ser madre y entrega su hijo a su madre, que a su vez no quiere ser abuela. Y los profesionales podemos ayudar a que esta embarazada desarrolle su potencial de madre, que se afirme como persona y como mujer, confiando en sus criterios.
Los embarazos entre adolescentes que no superan los 16 años, e incluso su ocurrencia en preadolescentes, son temas que suelen abordar los medios de comunicación con frecuencia, sobre todo cuando son el resultado de violaciones. Pero, ¿qué ocurre cuando esto se produce en el anonimato, bajo la simple premisa de “estar mal o poco informado”?
Según los especialistas, los jóvenes aclaran sus dudas sobre sexualidad, básicamente, a través de los medios de comunicación. Sin embargo, el mayor problema radica en que, muchas veces, estos datos no son correctos. “Mucha información está cargada de sentidos dados por los adultos y con distintos objetivos, entre ellos el acceso a tener relaciones sexuales con esos y esas adolescentes”
Ser hijo, tener un hijo
La licenciada señaló que “el problema más grande es cuando no pueden ejercer la función materna-paterna de contención porque todavía ellos mismos necesitan de esa contención“.
Ante esta falta, los adolescentes encuentran el diálogo en grupos de chicos de su misma edad, o charlan con adultos con los que tienen posibilidad de hablar del tema. Pero el problema está en que “entre pares, muchas veces, se transmiten errores e ignorancias, mientras que en los adultos puede haber mala intención o falta de capacidad para explicar”
Frente al embarazo de un hijo adolescente, los padres suelen responder de distinta manera: con susto, sorpresa, alegría…Pero cada reacción va a estar enlazada con la aceptación –o no- de que sus hijos llevan una sexualidad activa. “El problema no es por la nueva vida sino por la vida sexual joven”
“aunque no se pueda creer, todavía las chicas creen que la primera relación sexual no embaraza y otros mitos parecidos”. Pero los rumores que van de boca en boca no son los únicos causantes de la preñez adolescente: también lo son la imposibilidad de acceder a la información necesaria y la psicología propia de la edad.
En los casos en los que la educación sexual no se imparte desde la escuela, los chicos quedan librados a sus posibilidades de encontrar las respuestas que buscan. Y allí nivel socioeconómico y social de la familia comienza a actuar. Según datos oficiales, los embarazos adolescentes en jóvenes de bajos recursos se dan en una proporción de 17 a 1 respecto a los de más altos ingresos.
“El embarazo entre los 13 y los 15 años le da un sentido a la vida, de tanta aridez emocional, pero ni psíquica y emocionalmente están en condiciones para ejercer la función materna-paterna“.
Por otra parte, la licenciada afirmó que “los chicos en general saben y conocen los métodos anticonceptivos, pero pesa la cuestión inconsciente y la omnipotencia adolescente: el ‘a mí no me va a pasar’”.
Los riesgos en el embarazo adolescente son complicaciones en el bebé, como por ejemplo que nazca prematuro de peso y edad, y hasta puede generar complicaciones en el parto y en el desarrollo del feto. Junto con esto están los factores de la poca atención que presta la madre al embarazo, ejemplos de ello son la mala alimentación de la adolescente, malestar físico, y falta de controles prenatales.
También hay que prestar mucha atención ya que en este periodo las adolescentes no se alimentan correctamente, aumenta las posibilidades de contraer infecciones urinarias y enfermedades de transmisión sexual.
La tasa de embarazos en la adolescencia y el índice de natalidad para adolescentes ha disminuido en general desde que alcanzó su punto más alto en 1990, debido en gran parte al incremento en el uso de condones.
El embarazo en adolescentes es un asunto complejo con muchas razones para preocuparse. Los adolescentes más jóvenes (12 a 14 años de edad) tienen mayor probabilidad de tener relaciones sexuales no planeadas y de ser forzados al sexo. Los adolescentes de 18 a 19 años de edad técnicamente son adultos y la mitad de los embarazos en adolescentes ocurre en este grupo de edad.
Los factores de riesgo para el embarazo en adolescentes abarcan:
Edad más joven
Rendimiento académico deficiente
Desventaja económica
Padres solteros o adolescentes
Síntomas
Los síntomas del embarazo abarcan:
Distensión abdominal
Aumento de tamaño de las mamas y sensibilidad mamaria
Fatiga
Mareos o desmayos reales
Ausencia del período
Náuseas/vómitos
Micción frecuente
Posibles complicaciones
El embarazo en la adolescencia se asocia con mayores tasas de morbilidad y mortalidad, tanto para la madre como para el niño. La muerte por violencia es la segunda causa principal de muerte durante el embarazo para adolescentes y es mayor en adolescentes que en cualquier otro grupo.
Las adolescentes embarazadas tienen un riesgo mucho mayor de morir o sufrir complicaciones médicas graves como:
Placenta previa
Hipertensión inducida por el embarazo
Parto prematuro
Anemia grave
Toxemia
Los bebés nacidos de adolescentes tienen una probabilidad de 2 a 6 veces más de tener bajo peso al nacer que aquellos cuyas madres tienen 20 años o más. La prematuridad juega el mayor papel en el bajo peso al nacer, pero el retraso en el crecimiento intrauterino (crecimiento inadecuado del feto durante el embarazo) también es un factor.
Las madres adolescentes tienen más probabilidad de mostrar comportamientos malsanos, los cuales dejan al bebé en mayor riesgo de presentar crecimiento inadecuado, infección o dependencia de sustancias químicas. Igualmente, cuanto más joven sea la madre por debajo de los 20 años, mayor será el riesgo para el bebé de morir durante el primer año de vida.
El control prenatal oportuno y adecuado es de vital importancia para las adolescentes embarazadas.
Prevención
Existen muchos tipos diferentes de programas de prevención del embarazo en la adolescencia. Los programas de educación para la abstinencia estimulan a las personas jóvenes a posponer la iniciación de la actividad sexual hasta el matrimonio o hasta que estén lo suficientemente maduras para manejar la actividad sexual y un posible embarazo en una forma responsable. Los programas basados en el conocimiento se concentran en enseñarles a las adolescentes acerca su cuerpo y sus funciones normales, al igual que a suministrar información detallada sobre los métodos anticonceptivos y la prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Las investigaciones indican que la educación de sólo abstinencia sin información acerca de la anticoncepción no disminuye las tasas de embarazo en la adolescencia, pero los programas basados en el conocimiento sí lo hacen.
Los programas con enfoque clínico brindan un acceso más fácil a la información, asesoría por parte de profesionales de la salud y servicios de anticoncepción. Muchos de estos programas se ofrecen a través de consultorios ubicados en los colegios.
Los programas de asesoría por parte de compañeros generalmente involucran adolescentes mayores que invitan a otras adolescentes a resistirse a las presiones sociales y de los compañeros para llegar a involucrarse sexualmente. Estos programas tienden a tomar más un enfoque personal, ayudando a las adolescentes a entender sus propios riesgos. A aquellas adolescentes que ya están involucradas en actividades sexuales, estos programas de asesoría de compañeros también les brindan las habilidades para la negociación dentro de las relaciones sentimentales y la información que necesitan para obtener y utilizar los anticonceptivos en forma efectiva.
Consecuencias
El embarazo en adolescentes es un producto de la patología social: negligencia paterna, carencia afectiva, inseguridad, pobreza, ignorancia, violencia. La adolescente embarazada es la presa de la hipocresía de una sociedad que perdona sus actividades sexuales y condena su embarazo. Consciente o inconscientemente, deliberadamente o por impotencia, se da mayor libertad sexual a los jóvenes, pero la sociedad permanece o vuelve a ser repentinamente moralizadora y represiva frente a las consecuencias de dicha libertad. Achacar la culpabilidad y la responsabilidad a la adolescente evita a los adultos el preguntarse por su propia responsabilidad y culpabilidad. El rechazo es la reacción más cómoda; se pone una simple etiqueta, a fin de no ver que se trata de un problema más general. Al condenar a la joven embarazada, se defiende a la sociedad y sus instituciones.
El embarazo y la maternidad en la adolescencia tienen un alto carácter peyorativo, tanto para la misma joven como para su hijo si la gestación llega a término. Las dificultades son numerosas, a corto y a largo plazo: el adolescente es frágil y se vuelve más frágil aun por el embarazo; el pronóstico médico, escolar, familiar y profesional resulta sobrio, al igual que el futuro del niño y la relación madre-hijo; los embarazos seguidos y demasiado precoces constituyen un factor de alto riesgo y la joven madre tiene pocas probabilidades de llegar a formar un día una familia estable, o incluso de llegar a obtener un estatuto de autonomía social.
El embarazo de una adolescente está considerado de alto riesgo, pues el cuerpo de la mujer a esa edad aún no está suficientemente maduro como para afrontar el desgaste que supone dicho proceso. Por supuesto, a menor edad, mayores complicaciones existen. Y es que la llegada de la edad fértil con la aparición de la menstruación no implica que la fisionomía de la afectada esté aún suficientemente desarrollada para soportar los cambios que produce el embarazo, ni para dar a luz de forma natural.
Riesgos biológicos
Complicaciones obstétricas.
Deficiente atención médica durante el embarazo, toxemias del embarazo y del parto – prematuro.
Anemia.
Desproporción cefalopelvica.
Distocias mecánicas y dinámicas.
Parto prolongado y difícil.
Muerte.
Abortos provocados y sus complicaciones.
Perforaciones uterinas.
Hemorragias.
Infecciones.
Aumento de la mortalidad infantil.
Prematuras.
Bajo peso al nacer.
Enfermedades congénitas.
Abandono de la escuela.
Las consecuencias del embarazo y la crianza durante este periodo se relacionan con aspectos no sólo de salud sino también psicológicos, socioeconómicos y demográficos, y sus efectos pueden verse en la joven madre y su hijo, el padre adolescente, las familias de ambos y, desde luego, en la sociedad.
La adolescencia es un continuo crecimiento de la existencia de los jóvenes, en donde se realiza la transición entre el infante o niño de edad escolar y el adulto. Esta transición de cuerpo y mente, proviene no solamente de sí mismo, sino que se conjuga con su entorno, el cual es trascendental para que los grandes cambios psicológicos que se produce en el individuo lo hagan llegar a la edad adulta. La adolescencia es un fenómeno biológico, cultural y social, por lo tanto sus límites no se asocian solamente a características físicas.
SE TRATA DE UN PROBLEMA SOCIAL
Esta investigación fue realizada por la alumna de 4° Schulte Vanesa